En Estados Unidos, los Índices de Gerentes de Compras (PMI´s por sus siglas en inglés) -que representan indicadores adelantados de actividad- sectoriales de marzo resultaron superiores a los 50 puntos. Es importante destacar que dicho umbral separa la expansión de la contracción económica. En este entorno, los rendimientos de los bonos del Tesoro americano se ampliaron en la mayoría de los vencimientos, a excepción del bono a 1 año que se comprimió levemente hasta 3,74%, mientras que aquel a 10 años se amplió hasta 4,43%. Esta semana, la atención estará centrada en los datos del mercado laboral de marzo, proyectándose la creación de 60 mil nuevos puestos de trabajo y una tasa de desempleo en 4,4%, en tanto se aguardan definiciones sobre el conflicto en Medio Oriente. Dado que los riesgos inflacionarios son persistentes, es esperable que la tasa de interés permanezca elevada en términos históricos, aun cuando la autoridad monetaria estima un nuevo recorte en la tasa de interés (hoy en 3,75%) en el año. En este entorno, luce adecuado asegurar rendimientos nominales más altos hoy frente a los que podrían conseguirse más adelante para bonos con grado de inversión, siendo propicio posicionarse en tramos hasta 5 años de duración.

La atención de la semana en Estados Unidos estará en los datos de empleo de marzo, proyectándose la creación de 60 mil nuevos puestos de trabajo y la tasa de desempleo en 4,4%. Asimismo, se conocerá la evolución de las ventas minoristas -indicador proxy de actividad- de febrero, mientras que en el frente geopolítico se aguarda una resolución al conflicto en Medio Oriente. En la Eurozona se divulgará la inflación preliminar de marzo, estimándose un alza interanual de +2,7% y de +2,3% en la medición que excluye alimentos y energía (núcleo), en tanto que en el Reino Unido se publicará el dato final del Producto Bruto Interno (PBI) del 4° trimestre, siendo la expectativa un crecimiento del +1,0% interanual.
En Estados Unidos, los datos preliminares de los Índices de Gerentes de Compras (PMIs, por sus siglas en inglés) sectoriales de marzo se ubicaron por encima de los 50 puntos, que es el umbral que separa la expansión y la contracción de la actividad. Así, el sector manufacturero marcó 52,4 puntos, el de servicios anotó 51,1 y el compuesto 51,4 puntos.
En este entorno, los rendimientos de los bonos del Tesoro americano registraron ampliaciones en la mayoría de los vencimientos, a excepción del bono a 1 año que pasó de 3,79% a 3,74%. Por su parte, el de 3 años pasó de 3,90% a 3,93% y el de 10 años de 4,38% a 4,43%. En tanto, los bonos corporativos con Grado de Inversión (ETF LQD) cerraron con un rendimiento del 5,7%. En lo que respecta a los principales índices de acciones de Estados Unidos, operaron a la baja, siendo el Dow Jones el que presentó la menor merma (-0,9% semanal).
En Latinoamérica, el Banco Central de Chile mantuvo inalterada su tasa de política monetaria en el nivel de 4,5%, acorde a lo esperado. Por el contrario, en México, la autoridad monetaria optó por un recorte de un cuarto de punto porcentual hasta el 6,75% frente a la expectativa del consenso de analistas que estimaba que no se modificara. Con este panorama, el tipo de cambio chileno cedió -1,1%, mientras que el peso mexicano avanzó +1,2% semanal.

Durante la semana, el mercado local estuvo marcado por un contexto de señales mixtas en crecimiento y actividad, con un PIB que creció 1,8% en 2025, con desaceleración en algunos sectores y perspectivas más acotadas hacia adelante. A nivel internacional, se ajustaron a la baja las proyecciones de crecimiento, lo que refuerza un escenario externo más desafiante, mientras que a nivel local comienzan a evidenciarse signos de mayor fragilidad en el tejido empresarial.
En el mercado cambiario, el dólar se mantuvo firme por encima de los $40, con movimientos acotados pero consolidando la suba de las últimas semanas, en línea con el fortalecimiento global de la divisa. En paralelo, las tasas en pesos se mantuvieron relativamente estables en torno a 5,9%-6%, con buena demanda en las licitaciones del BCU y también interés en instrumentos a mayor plazo, reflejando atractivo en términos de rendimiento real.
Por último, continuó la estrategia de financiamiento en moneda local tanto del gobierno como de emisores corporativos, destacándose nuevas colocaciones de deuda y el regreso de empresas públicas al mercado de capitales. En este contexto, el escenario local combina inflación contenida, tasas reales positivas y un crecimiento económico moderado, con desafíos estructurales hacia adelante pero con estabilidad en los principales fundamentos macro.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) mantuvo inalterada la tasa de interés en el rango de 3,50%-3,75%, en línea con las expectativas. En materia de política monetaria, mantiene la previsión de un recorte de un cuarto de punto porcentual este año, que llevaría la tasa de referencia hacia un rango de 3,25%-3,50%. En términos de perspectivas, para 2026 la entidad mejoró su proyección de crecimiento (+2,4%) e inflación PCE (mide el gasto en consumo personal de los hogares y es el indicador preferido de la Fed para decisiones de política monetaria: +2,7% anual en la medición sin alimentos ni energía -núcleo-), manteniendo la proyección de desempleo (4,4%). En este entorno, los rendimientos de los bonos del Tesoro americano continuaron ampliándose a lo largo de toda la curva, con el bono a 1 año en 3,79% y aquel a 10 años en 4,38%. Esta semana, la atención se mantendrá en el frente geopolítico, en tanto se aguarda un desenlace del conflicto bélico en Medio Oriente; a la vez que se publicarán los Índices de Gerentes de Compras (PMI’s por siglas en inglés) sectoriales de marzo. Con riesgos inflacionarios persistentes, se prevé que la tasa de interés permanezca elevada en términos históricos, por lo que luce adecuado asegurar rendimientos nominales más altos hoy frente a los que podrían conseguirse más adelante para bonos con grado de inversión, siendo propicio posicionarse en tramos hasta 5 años de duración. En otro orden, el Banco Central Europeo sostuvo su tasa de política monetaria en el 2,15%, acorde a las expectativas.

La atención de la semana en Estados Unidos continuará en el plano geopolítico, a la espera de definiciones del enfrentamiento bélico en Medio Oriente. En otro orden, se conocerán los datos preliminares de marzo de los Índices de Gerentes de Compras (PMI’s por sus siglas en inglés) sectoriales en Estados Unidos y en la Eurozona. En Latinoamérica, los Bancos Centrales de Chile y México tendrán reunión de política monetaria, cuyas tasa de referencia se ubican en el 4,5% y 7,0% en cada caso.
La Fed sostuvo la tasa de referencia sin cambios en el rango actual de 3,50%-3,75%, en sintonía con lo esperado. La decisión se sustenta sobre la base de un mercado laboral con baja creación de puestos de trabajo y una tasa de desempleo que ha variado poco en los últimos meses, en paralelo con un nivel de inflación aún elevado. En tal sentido, desde la entidad ratificaron que continuarán observando la evolución de los datos para balancear los riesgos de su doble mandato: estabilidad de precios y pleno empleo. A su vez, destacaron la incertidumbre sobre las perspectivas económicas del conflicto bélico en Medio Oriente.
En la actualización trimestral de las proyecciones macroeconómicas, para 2026 se elevó la proyección de inflación: el PCE tanto general como la medición que excluye alimentos y energía (núcleo) se espera en +2,7% interanual, versus el +2,4% y +2,5% previo en cada caso. En términos de crecimiento también se revisó ligeramente al alza hasta el +2,4% anual, manteniéndose el desempleo en 4,4%. En materia de política monetaria, se sostiene la expectativa de un recorte de un cuarto de punto porcentual para el año, que ubicaría la tasa en un rango de 3,25%-3,50%.
En este entorno, los rendimientos de los bonos del Tesoro americano continuaron ampliándose a lo largo de toda la curva en la semana, con el bono a 1 año pasando de 3,63% a 3,79%, el de 3 años de 3,74% a 3,90% y el de 10 años de 4,28% a 4,38%. Por otro lado, los bonos corporativos con Grado de Inversión (ETF LQD) finalizaron con un rendimiento del 5,5%. En tanto, los principales índices de acciones de Estados Unidos retrocedieron un -2,0% promedio.
En Europa, el Banco Central Europeo mantuvo inalterada la tasa de política monetaria en el 2,15% por sexta vez consecutiva. La entidad destacó que está preparada para actuar en caso de ser necesario, contemplando un eventual aumento en el costo del financiamiento para mitigar el impacto de la guerra sobre la evolución de la inflación. En términos de perspectivas macroeconómicas, revisó al alza la inflación para este año hasta el +2,6% anual y +2,3% en la medición núcleo (frente a los estimados en diciembre de +1,9% y +2,2%, respectivamente). En tanto, se espera un crecimiento más moderado de +0,9%, frente al +1,2% previo. En este contexto, el euro subió +1,3% semanal hasta 1,16 euros por dólar.
Asimismo, esta tendencia también fue replicada por el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón, cuyas decisiones fueron sostener sus tasas de interés en los niveles actuales de 3,75% y 0,75%, respectivamente, acorde a las proyecciones. En ambos casos, la preocupación radica en el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los niveles de inflación a corto plazo.
En Latinoamérica, el Banco Central de Brasil se diferenció de la tendencia global, al recortar la tasa de interés en un cuarto de punto porcentual hasta el 14,75%, tras seis meses de situarse en el 15%, en una decisión más prudente frente a lo previsto por los analistas. La entidad considera que la evolución de la inflación ha mejorado, aunque el panorama internacional luce incierto. De esta manera, el real cedió -0,3% semanal hasta 5,31 reales por dólar.

Durante la semana, el mercado local estuvo marcado por la consolidación del dólar en niveles elevados, operando por encima de los $40 y alcanzando máximos recientes, en un contexto de fortalecimiento global de la divisa y tensiones geopolíticas en Medio Oriente. La moneda acumula una suba relevante en las últimas semanas, reflejando un cambio en la dinámica cambiaria y mayor presión sobre monedas emergentes.
En el frente monetario, las tasas en pesos se mantuvieron relativamente estables en torno a 5,75%-5,90%, con buena demanda en las licitaciones del BCU, lo que evidencia continuidad en el apetito por instrumentos en moneda local. En paralelo, el gobierno avanzó con su estrategia de financiamiento en pesos, manteniendo un volumen relevante de emisiones y profundizando la desdolarización de la deuda.
A nivel macro, la agencia Fitch ratificó la calificación de Uruguay en BBB con perspectiva estable, destacando la credibilidad de la política monetaria y los avances en la reducción de la inflación, aunque advirtiendo sobre un crecimiento moderado. En este contexto, el escenario local sigue caracterizado por un dólar más firme, tasas en descenso y señales de actividad más contenidas.
