Commodities: “Principales desafíos para el 2023”

16-01-2023
Nuestro Análisis:

  • El ETF de commodities GSG cerró el 2022 con una suba del 24%, con una primera mitad de año mostrando un rally en todas las materias primas ante las presiones inflacionarias, la guerra en Rusia y las complicaciones en la cadena de suministros. 

  • El panorama para el 2023 no deja de ser incierto. El gran interrogante prevalece sobre la posibilidad de ver un freno en la actividad mayor a lo esperado. Sin embargo, un escenario de soft landing (caída suave de la economía) sostendría la demanda en los niveles actuales actuando como soporte en los precios.

  • Por otro lado, a favor de los precios de los commodities podríamos ver una mayor demanda desde China a medida que flexibilizan restricciones y el consumo y actividad vuelvan a traccionar.  

 

Variación en precios de commodities (USD):

 Dinámicas recientes:

El índice de commodities GSG mostró una recuperación del 3% en el último mes gracias a un impulso positivo de la mayoría de las materias primas. Tanto el petróleo, como los alimentos y los metales, mostraron subas en general en los últimos 30 días. El ETF GSG cerró el 2022 con una suba del 24%, con una primera mitad de año mostrando un rally en todas las materias primas ante las presiones inflacionarias, la guerra en Rusia y las complicaciones en la cadena de suministros. 

A medida que dichas presiones fueron cediendo y la cadena de suministros normalizándose, los precios de los commodities comenzaron a bajar. Adicionalmente, la suba de tasas por parte de los principales bancos centrales del mundo tuvo mucho que ver con el cambio de tendencia. Si medimos desde máximos del 2022, el índice de commodities cayó un 21% desde principios de septiembre al 11 de enero del 2023.

La desaceleración de la actividad a nivel global sigue siendo una amenaza para los precios de las materias primas a medida que las tasas se mantienen en niveles elevados. Con perspectivas de seguir subiendo algunos puntos más, presionan a la baja la inflación y la demanda por este tipo de activos. Las perspectivas sobre la demanda global también dejaron de ser tan positivas e influyen en los precios. No obstante, la guerra en Ucrania continúa y le pone un piso al precio de los alimentos y al petróleo (debido a las sanciones). Por su parte, China comienza a flexibilizar las restricciones contra el COVID-19 e impulsa la demanda. Adicionalmente, el debilitamiento del dólar también juega a favor para los commodities

En resumen, la demanda se limitará a los efectos de la política monetaria a nivel global, y también en parte a la reapertura de China que impactaría positivamente. Será clave monitorear los datos económicos tanto en EE.UU. como en Europa, que determinarán cómo evoluciona el consumo y la actividad, y como seguirá la política monetaria en ambas regiones. El clima en Europa también será un factor importante por el lado energético. Las temperaturas por encima de lo normal en el invierno europeo traen por ahora algo de alivio a los precios del gas.

Por el lado de la oferta, las acciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) serán fundamentales para determinar el precio del crudo, puesto que se espera que los mantenga en niveles elevados. La guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia seguirán siendo un factor limitante de la oferta. Por otro lado, las cadenas de suministro se siguen normalizando a medida que también desacelera la demanda.

Energía:

 La volatilidad de los precios energéticos fue protagonista durante el 2022. La disparada de los precios del crudo en pleno conflicto bélico fue posteriormente compensada por la fortaleza del dólar, el contexto de tasas de política monetaria crecientes y la menor demanda de grandes importadores como China con las continuas restricciones a la movilidad. De esta manera, el precio del petróleo WTI cerró el año lejos de los niveles máximos observados durante el primer trimestre del 2022. Sin embargo, el 2023 pareciera contar una historia distinta.

El precio del petróleo WTI tocó un máximo de US$ 123,7 el barril en marzo 2022, en medio de la incertidumbre respecto al avance de Rusia en terreno ucraniano. Las sanciones económicas impuestas a Rusia y la dependencia energética de Europa presionaron los precios al alza. Sin embargo, éstos revirtieron todo el camino recorrido durante el segundo semestre hasta tocar mínimos del año de US$ 71,75 el barril a principios de diciembre. Los precios del crudo fueron condicionados por la fortaleza del dólar, el nivel de tasas elevadas y la menor demanda. La actividad económica a nivel global se desaceleró en medio de las políticas monetarias restrictivas. China aportó lo suyo con el endurecimiento a las restricciones por COVID-19 que enfriaron rápidamente la actividad del país. De esta manera, el petróleo WTI cerró el año en US$ 80,55 el barril, es decir, cerca del 14% por debajo del nivel promedio del año. Sin embargo, la mayor debilidad de los precios en la segunda mitad del año no evitó que el petróleo WTI marcara una suba del 5,9% en el 2022.

Por otro lado, la menor producción de crudo definida por la OPEP+ en el segundo no fue suficiente para compensar las presiones a la baja en la cotización del crudo. Cabe destacar que el cártel definió en octubre una reducción en la oferta en 2 millones de barriles diarios (2% de la demanda mundial) hasta finales del 2023. Se trató del primer recorte establecido por la OPEP+ después de sucesivos aumentos en la producción durante el 2022. El grupo, que se lleva el 40% del mercado mundial de crudo, tomó la decisión con el objetivo de sostener los precios que venían cediendo a medida que la actividad económica mundial mostraba signos de enfriamiento. 

El panorama para el 2023 no deja de ser incierto. El gran interrogante prevalece sobre la posibilidad de ver un freno en la actividad mayor a lo esperado. A priori, la OPEP+ revisó levemente a la baja su estimación de la demanda de crudo para el 2023 en su última reunión hasta 2,2 millones de barriles diarios. El cártel espera que la demanda continúe afectada por la incertidumbre con respecto a la actividad a nivel global, las políticas de COVID-19 en China y los eventos geopolíticos entre Rusia y Ucrania.

La desaceleración de la actividad a nivel global pone un techo a los precios. Sin embargo, un escenario de soft landing (caída suave de la economía) sostendría la demanda en los niveles actuales actuando como soporte en los precios. Este escenario es probable en la medida que la inflación consolide la tendencia bajista y los bancos centrales continúen desacelerando el ritmo en la suba de tasas de referencia. Además, China comenzó a flexibilizar las restricciones en las primeras semanas del 2023. 

No obstante, aún en este contexto, es muy poco probable que volvamos a ver los niveles máximos de febrero/marzo con el inicio de la invasión rusa. En principio, salvo alguna sorpresa, los niveles promedio del 2022 actúan como resistencia.   

Por su parte, el valor del gas cayó 3,5% en diciembre, cerrando el año en niveles mínimos del 2022. Repitiendo la dinámica del crudo, la volatilidad en los precios del gas no pasó desapercibida, tocando máximos de varios años en agosto para luego iniciar un camino descendente. La desaceleración de la actividad en nivel global contrajo la demanda, mientras que una leve mejora en las perspectivas para el invierno europeo empujó los precios a la baja. 

El uso intensivo del gas natural se retrasó con temperaturas más benignas de lo esperado. Sin embargo, esto no significa que la crisis energética haya finalizado. Aun con un clima moderado, los países consumieron el 10% de las reservas de gas. Si bien se trata de un nivel mayor al promedio de los últimos 5 años para esta época, es un riesgo todavía latente en el caso de que el invierno empeore. Además, se proyecta que Europa termine el invierno con el 15/20% de sus reservas cuando históricamente lo hace en torno al 30/35%. En este sentido, el gran interrogante prevalece sobre la capacidad de recomponerlas una vez que el invierno finalice. Cabe destacar que Rusia suministró 60 mil millones de metros cúbicos de gas a Europa en 2022, cerca de la mitad de lo inicialmente establecido. Así, más allá de los esfuerzos de los países por disminuir esta dependencia, la estructura energética del continente aún posee grandes limitaciones. Por otro lado, China prevalece como la principal amenaza para una potencial alza en los precios en el caso de que las restricciones cedan, la actividad mejore y aumente la demanda. 

En líneas generales, las presiones a la baja en los precios energéticos durante el último trayecto del año respondieron a una menor demanda a nivel global.  La desaceleración de la actividad en las diferentes regiones y principalmente por las restricciones en China, uno de los principales países importadores, jugaron un rol importante en esta desaceleración. Sin embargo, habiendo alcanzado estos niveles, los precios tanto del crudo como del gas tienen lugar para recomponerse. No obstante, es poco probable que volvamos a los niveles máximos de principios del 2022.

Metales: 

Los últimos dos meses del 2022 fueron positivos para los metales preciosos. El oro aumentó 11,7%, mientras que la plata avanzó 25% entre noviembre y diciembre. La debilidad del dólar impulsó gran parte de la recuperación de los metales. Sin embargo, en el caso del oro no fue suficiente para revertir el balance anual. 

Solo en diciembre los metales preciosos subieron 3,1% en el caso del oro y 7,9% en el caso de la plata. Ambos se vieron beneficiados por la mayor debilidad del dólar en las últimas semanas. El índice del dólar DXY sufrió una baja del 2,3% durante el último mes del año. Por otro lado, la posibilidad de ver una recesión mayor a la  esperada probablemente empujó el apetito de los inversores por activos de refugio como es el oro.

Por otro lado, el 2023 arranca positivo para el cobre que superó los US$ 9 mil la tonelada por primera vez en más de seis meses. Tras la caída de 14% durante el 2022, el metal industrial levanta cabeza no solo por la debilidad del dólar sino también por la posibilidad de una mayor demanda desde China. Las perspectivas mejoran en la medida que el país asiático elimina las restricciones por COVID-19. Cabe resaltar que se trata de una dinámica general para los metales industriales, con el mineral de hierro y el zinc recuperándose durante las primeras semanas del 2023.  

Agrícolas: 

 Los precios de los commodities agrícolas mostraron mejoras en el último mes, a medida que China impulsa nuevamente la demanda por alimentos, entre otras materias primas. A su vez, a pesar de los temores sobre una posible recesión, la demanda se mantiene elevada y mantiene los precios estables desde agosto del año pasado.

Específicamente, la soja subió un 2,3% en los últimos 30 días, mientras que el trigo creció un 1% y el maíz un 2,4%. El arroz tuvo un alza más pronunciada, del 6,8%, pero el café cayó un 11% en el último mes. 

La oferta sigue limitada por la guerra en Ucrania, uno de los principales productores agropecuarios del mundo. En América del Sur, Brasil recibe una mayor cantidad de agua, pero Argentina atraviesa una de las sequías más fuertes de la historia, que podría superar la del 2008. Esta sequía ya limitó mucho la cosecha del trigo y está dañando a la siembra del maíz (sembrado en un 100%), con condiciones muy pobres y casi irrecuperables. Las perspectivas tampoco son buenas. Los últimos modelos arrojaron que en los próximos 15 días se esperan pocas lluvias y altas temperaturas, resumiendo un panorama poco alentador. 

Muchas regiones de los EE.UU. también presentan sequías o falta de lluvias, pero en el último mes dicha tendencia fue cambiando. Las precipitaciones (muchas en forma de nieve) fueron elevadas en diciembre y principios de enero, mejorando la humedad del suelo en muchos sectores que venían con condiciones muy secas. Específicamente, en California se presenciaron muy fuertes precipitaciones, lluvia en la costa y en los valles más bajos, y nevadas intensas en las montañas que atraviesan todo el estado. Concretamente, ya nevó la misma cantidad que en toda la temporada invernal pasada. Buenas noticias para un estado que necesitaba agua urgente para todo el año. 

Vale destacar que, al 3 de enero, un 46% del país se encontraba en estado moderado a excepcional de sequía. Se vio una mejora importante contra el 56% del 6 de diciembre, y esperamos que este número siga mejorando como consecuencia de las lluvias y nevadas de la última semana. 

De cara a este 2023, esperamos que la demanda empuje menos que el 2022, pero en buena parte las expectativas ajustaron y se incorporó algo en precios. Sin embargo, el contexto de elevadas tasas de interés y el riesgo de una eventual recesión presenta un desafío para los commodities este año. A favor, podríamos ver una mayor demanda desde China a medida que flexibilizan restricciones y el consumo y actividad vuelvan a traccionar. 

Del lado de la oferta, las sequías actuales presentan complicaciones y compensan esa menor demanda. En Argentina, las perspectivas no son buenas, y la guerra en Ucrania pareciera extenderse un tiempo más. En EE.UU. las estimaciones para 2023 son mejores en cuanto a lo climático, lo que podría presionar más a la baja al precio de los alimentos por una recuperación de la oferta. En relación a la guerra en Ucrania, el fin de esta sería una sorpresa y un shock de expectativa de oferta más fuerte, que impactaría negativamente en los precios.

*Precios al cierre del 11/01/2023.

 






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